1. EL CLIENTE POR ENCIMA DE TODO.Este es el símil del primero de los diez mandamientos de Dios "Amar a Dios sobre todas las cosas", en este caso es el cliente a quien debemos tener presente antes que nada.
2. NO HAY NADA IMPOSIBLE CUANDO SE QUIERE. A pesar de que muchas veces los clientes solicitan cosas casi imposibles, con un poco de esfuerzo y ganas de atenderlo muy bien, se puede conseguir lo que él desea.
3. CUMPLE TODO LO QUE PROMETAS.Este sí que se se incumple (más que el de "No desearás a la mujer del prójimo", creo yo), son muchas las empresas que tratan, a partir de engaños, de efectuar ventas o retener clientes, pero ¿qué pasa cuando el cliente se da cuenta?
4. SOLO HAY UNA FORMA DE SATISFACER AL CLIENTE, DARLE MÁS DE LO QUE ESPERA.Es lógico, yo como cliente me siento satisfecho cuando recibo más de lo que esperaba. ¿Cómo lograrlo? conociendo muy bien a nuestros clientes y enfocándonos en sus necesidades y deseos.
5. PARA EL CLIENTE, TU MARCAS LA DIFERENCIA.Las personas que tienen contacto directo con los clientes tienen una gran responsabilidad, pueden hacer que un cliente regrese o que jamás quiera volver, ellos hacen la diferencia. Puede que todo "detrás de bambalinas" funcione a las mil maravillas pero si un dependiente falla, probablemente la imagen que el cliente se lleve de todo el negocio será deficiente.
6. FALLAR EN UN PUNTO SIGNIFICA FALLAR EN TODO.Como se expresaba en el punto anterior, puede que todo funcione a la perfección, que tengamos controlado todo, pero qué pasa si fallamos en el tiempo de entrega, si la mercancía llega averiada o si en el momento de empacar el par de zapatos nos equivocamos y le damos un número diferente, todo se va al piso. Las experiencias de los consumidores deben ser totalmente satisfactorias.
7. UN EMPLEADO INSATISFECHO GENERA CLIENTES INSATISFECHOS.Los empleados propios son "el primer cliente" de una empresa, si no se les satisface a ellos, cómo pretender satisfacer a los clientes externos, por ello las políticas de recursos humanos deben ir de la mano de las estrategias de marketing.
8. EL JUICIO SOBRE LA CALIDAD DE SERVICIO LO HACE EL CLIENTE.Aunque existan indicadores de gestión elaborados dentro de las empresas para medir la calidad del servicio, la única verdad es que son los clientes quienes, en su mente y su sentir, quienes lo califican, si es bueno vuelven y no regresan si no lo es.
9. POR MUY BUENO QUE SEA UN SERVICIO, SIEMPRE SE PUEDE MEJORAR.Aunque se hayan alcanzado las metas propuestas de servicio y satisfacción del consumidor, es necesario plantear nuevos objetivos, "la competencia no da tregua"
10. CUANDO SE TRATA DE SATISFACER AL CLIENTE, TODOS SOMOS UN EQUIPO.Los equipos de trabajo no sólo deben funcionar para detectar fallas o para plantear soluciones y estrategias, cuando así se requiera, todas las personas de la organización deben estar dispuestas a trabajar en Pro de la satisfacción del cliente, trátese de una queja, de una petición o de cualquier otro asunto.
martes, 31 de marzo de 2009
TRANSMITIR LAS ACTITUDES POSITIVA
Hay dos actitudes básicas del servicio al cliente que marcan a las empresas, la actitud positiva y la actitud negativa, aun cuando en la definición de las políticas y en el plan estratégico de la firma esté consignado su interés y su propósito de brindar un excelente servicio que permita Fidelizar a los clientes y desarrollar así una ventaja competitiva, una actitud negativa de un empleado puede hacer que todo este andamiaje se venga al piso.
Como transmitir la Imagen al Cliente
imagen; nuestro cuerpo es nuestra tarjeta de presentación que debe ir acompañado de nuestro lenguaje verbal y no verbal. Ninguna de estas dos deNuestra imagen es la primer impresión que las personas toman, y como todos sabemos no hay una segunda oportunidad para una primera impresión. Y por lo mismo solemos transmitir un sinnúmero de emociones menos las que debemos transmitir. pues no olvidemos que somos la imagen de la compañía, del jefe, y aun mas importante de nosotros mismos. Pues una buena imagen es la mejor carta de presentación que podamos tener. Nosotros transmitimos nuestra imagen en primer lugar por factores que podrían pasar inadvertidos, por ejemplo: - nuestros ojos, cabello, piel, vestuario, nuestros rasgos faciales y corporales, el volumen de nuestro cuerpo, nuestra voz y sonidos, y nuestras posturas. Aunque muchas veces les restemos importancia, todos estos factores son los que facilitan nuestra imagen a los demás y son el canal para esa buena comunicación entre nosotros y el cliente. Hay una frase que me gusta mucho.¨ no importa quienes seamos o que hacemos, la forma en que nos presentamos tiene mas impacto en nuestro éxito profesional y personal. Y es que la actitud positiva juega un rol muy importante, si, el mentalizar y conjugar cuerpo y sentimientos para transmitir seguridad, dominio de si mismo es decir, controlar nuestras emociones, manejo del tema y convicción de lo que se esta diciendo de nuestra imagen depende persuadir el mayor numero de clientes o socios. Otra forma muy buena de transmitir la imagen es sentir confianza, y tratar al cliente como lo merece, como una persona única o así debe ser su atención personalizada, con calidad y discreción y así cada accesoria será una experiencia única y a medida. Además nosotros en servicio al cliente seriamos como los embajadores de la empresa, somos quienes de alguna forma la estamos vendiendo, entonces la actitud siempre dispuesta a atender a la persona que llegue por complicada que sea debe ser excelente ser amable, ante todo creer en nosotros mismos. Por razones expuestas anteriormente no todas las personas tienen el perfil adecuado para servir a los clientes. Por que todos somos de alguna manera muy sensibles, y debemos atender como queremos que nos atiendan… como transmito mi be ir por lados opuestos. La clave para transmitir una buena imagen es estar muy a gusto y seguro de cómo se es y eso es realmente lo que transmitimos.
EL CONTROLO DE LAS EMOCIONES
Es evidente que por la multiplicidad de problemas que afectan hoy en día al ser humano directa e indirectamente, se haga mas difícil el control de nuestras emociones. Resulta visible que el manejo de la convivencia al interior de todos los estamentos se vea cada vez mas afectado, debido a la crisis de valores y a los fenómenos socioculturales que influyen radicalmente en el comportamiento de las familias y de las sociedades en general. No es fácil controlar las emociones, pero tampoco imposible. Una señal de ser adultos es poder tranzar con nuestras emociones negativas, dando paso a la respuesta mas acertada en la resolucion de un determinado problema, tratando que su afectación sea lo menos posible. Cada vez que se experimenta una emoción se involucran una serie de cognisiones, creencias y comportamientos que permiten la interiorización y la exteriorización de un problema, dando como resultado la orientación a la respuesta de la misma. Es importante que nos hagamos un análisis introspectivo para darnos cuenta, hasta que punto somos capaces de manejar una determinada situación o que esta nos haga perder el control; evidentemente en este caso se hace urgente el manejo de la empatia, para evitar que se agrave la situacion y que no tengamos que arrrepentirnos de nuestros actos. Las consultas de los hospitales y centros de salud se han incrementado, ya que las personas presentan agudos cuadros de estrés y nervios, donde se hace necesaria la medicación y la orientación psicologica. No todas las personas afectadas son pasivas y este descontrol permite tragedias, muertes, violencia; y tal ha sido el impacto de este fenómeno en los últimos años, que la Organizacion Mundial de la Salud, la ha considerado una amenaza contra la salud pública y ha afirmado que supera la tasa de las enfermedades infecciosas alrededor del mundo. Se hace impresindible que tratemos de manejar nuestros problemas, sin que estos afecten nuestra salud. Como no podemos evitar que estos sucedan, tenemos que aprender a canazalizar nuestras emociones, para dar una salida acertada, en cada situación que se nos presente. Tratemos siempre el problema, analizandolo, hablando con personas que puedan ayudarnos; pero sobre todas las cosas, estemos siempre dispuestos a resolverlos sin agresividad.
Si quiero controlar mis emociones, elijo adecuadamente mis pensamientos.
COMO SE DESARROLLAN BUENOS HABITOS EN EL SERVICIO AL CLIENTE
Adquiera el criterio suficiente para determinar que es un habito, cuando esta es bueno se le llama virtud, y cuando es malo se le llama vicio. Y la unión de estos hábitos determinan su carácter o construyen su futuro si pretende terminar bien en su vida sirviendo y ayudando a toda la humanidad, debe aprender a detectar como se forma o se elimina un habito y qué hacer para garantizar su futuro sea el de un buen triunfador
” CONAZCASE A SI MISMO Y RECONOZCA SUS CAPACIDADES Y CUALIDADES COMO PERSONA”
Lo mire por donde lo mire, los clientes satisfechos se traducen en un aumento de ingresos para su empresa. Los clientes más satisfechos son aquéllos que disponen de fácil acceso a su compañía en todo momento.
Pero fundamentalmente hay que tener muy en cuenta:
1. ¿Cuál es, exactamente, mi producto o servicio?
2. ¿Quién es, precisamente, mi cliente?
3. ¿Qué es lo que compra mi cliente?
4. ¿Qué es lo que mi cliente considera de valor?
5. ¿Qué hace que mi producto o servicio sea superior al de mis competidores?
6. ¿Por qué mi cliente potencial le compra a los competidores?
7. ¿Qué elemento debe convencer a mi cliente para que me compre?
Es importante tener buenas relaciones personales con toda clase de gente, cuando usted escribe su sueño, despierta un deseo por alcanzarlo y esas ganas son las celdas que lo conducen al éxito el solo hecho de ser alegre y tener buen sentido del humor le permitirá conocer gente en todas las circunstancias, dejar una buena impresión y acercarse a las oportunidades
Es evidente que por la multiplicidad de problemas que afectan hoy en día al ser humano directa e indirectamente, se haga mas difícil el control de nuestras emociones. Resulta visible que el manejo de la convivencia al interior de todos los estamentos se vea cada vez mas afectado, debido a la crisis de valores y a los fenómenos socioculturales que influyen radicalmente en el comportamiento de las familias y de las sociedades en general. No es fácil controlar las emociones, pero tampoco imposible. Una señal de ser adultos es poder tranzar con nuestras emociones negativas, dando paso a la respuesta mas acertada en la resolucion de un determinado problema, tratando que su afectación sea lo menos posible. Cada vez que se experimenta una emoción se involucran una serie de cognisiones, creencias y comportamientos que permiten la interiorización y la exteriorización de un problema, dando como resultado la orientación a la respuesta de la misma. Es importante que nos hagamos un análisis introspectivo para darnos cuenta, hasta que punto somos capaces de manejar una determinada situación o que esta nos haga perder el control; evidentemente en este caso se hace urgente el manejo de la empatia, para evitar que se agrave la situacion y que no tengamos que arrrepentirnos de nuestros actos. Las consultas de los hospitales y centros de salud se han incrementado, ya que las personas presentan agudos cuadros de estrés y nervios, donde se hace necesaria la medicación y la orientación psicologica. No todas las personas afectadas son pasivas y este descontrol permite tragedias, muertes, violencia; y tal ha sido el impacto de este fenómeno en los últimos años, que la Organizacion Mundial de la Salud, la ha considerado una amenaza contra la salud pública y ha afirmado que supera la tasa de las enfermedades infecciosas alrededor del mundo. Se hace impresindible que tratemos de manejar nuestros problemas, sin que estos afecten nuestra salud. Como no podemos evitar que estos sucedan, tenemos que aprender a canazalizar nuestras emociones, para dar una salida acertada, en cada situación que se nos presente. Tratemos siempre el problema, analizandolo, hablando con personas que puedan ayudarnos; pero sobre todas las cosas, estemos siempre dispuestos a resolverlos sin agresividad.
Si quiero controlar mis emociones, elijo adecuadamente mis pensamientos.
COMO SE DESARROLLAN BUENOS HABITOS EN EL SERVICIO AL CLIENTE
Adquiera el criterio suficiente para determinar que es un habito, cuando esta es bueno se le llama virtud, y cuando es malo se le llama vicio. Y la unión de estos hábitos determinan su carácter o construyen su futuro si pretende terminar bien en su vida sirviendo y ayudando a toda la humanidad, debe aprender a detectar como se forma o se elimina un habito y qué hacer para garantizar su futuro sea el de un buen triunfador
” CONAZCASE A SI MISMO Y RECONOZCA SUS CAPACIDADES Y CUALIDADES COMO PERSONA”
Lo mire por donde lo mire, los clientes satisfechos se traducen en un aumento de ingresos para su empresa. Los clientes más satisfechos son aquéllos que disponen de fácil acceso a su compañía en todo momento.
Pero fundamentalmente hay que tener muy en cuenta:
1. ¿Cuál es, exactamente, mi producto o servicio?
2. ¿Quién es, precisamente, mi cliente?
3. ¿Qué es lo que compra mi cliente?
4. ¿Qué es lo que mi cliente considera de valor?
5. ¿Qué hace que mi producto o servicio sea superior al de mis competidores?
6. ¿Por qué mi cliente potencial le compra a los competidores?
7. ¿Qué elemento debe convencer a mi cliente para que me compre?
Es importante tener buenas relaciones personales con toda clase de gente, cuando usted escribe su sueño, despierta un deseo por alcanzarlo y esas ganas son las celdas que lo conducen al éxito el solo hecho de ser alegre y tener buen sentido del humor le permitirá conocer gente en todas las circunstancias, dejar una buena impresión y acercarse a las oportunidades

QUE SIGNIFICA LA PALABRA ALEGRIA
Es un sentimiento del alma que se conjuga en un ideal donde cuerpo y espíritu se unen para que la vida sea más simple, donde resalta el ánimo de compartir, sentir con otros cada una de las cosas buenas y maravillosas que suceden en nuestro entorno
COMO FESTEJAR LA ALEGRIA
Es muy simple despiértate cada mañana de buen humor cantando y bailando, lee un buen libro, vee una película o dale un fuerte abrazo a un amigo.
QUE SIGNIFICA LA PALABRA SINCERIDAD
La Sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por la actitud congruente que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.
Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que más cuesta trabajo. Utilizamos las "mentiras piadosas" en circunstancias que calificamos como de baja importancia, donde no pasa nada: como el decir que estamos avanzados en el trabajo, cuando aún no hemos comenzado, por la suposición de que es fácil y en cualquier momento podemos estar al corriente. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente... hasta que nos sorprenden.
Al inventar defectos o hacerlos más grandes en una persona, ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Con aires de ser "franco" o "sincero", decimos con facilidad los errores que comenten los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.
No todo esta en la palabra, también se puede ver la Sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social...), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres... En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice: "dime de que presumes... y te diré de que careces"; gran desilusión causa el descubrir a la persona como era en la realidad, alguna vez hemos dicho o escuchado: "no era como yo pensaba", "creí que era diferente", "si fuese sincero, otra cosa sería"...
Cabe enfatizar que "decir" la verdad es una parte de la Sinceridad, pero también "actuar" conforme a la verdad, es requisito indispensable.
El mostrarnos "como somos en la realidad", nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos, esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones,
En ocasiones faltamos a la Sinceridad por descuido, utilizando las típicas frases "creo que quiso decir esto...", "me pareció que con su actitud lo que realmente pensaba era que tal vez y con buena intención, opinamos sobre una persona o un acontecimiento sin conocer los hechos. Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.
Para ser sincero también se requiere "tacto", esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla (pensemos en cosas como: su modo de vestir, mejorar su lenguaje, el trato con los demás o la manera de hacer y terminar mejor su trabajo), primeramente debemos ser conscientes que el propósito es "ayudar" o lo que es lo mismo, no hacerlo por disgusto, enojo o porque "nos cae mal"; enseguida encontrar el momento y lugar oportunos, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.
En algún momento la Sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona.
La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.
Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia
La Sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por la actitud congruente que mantienen en todo momento, basada en la veracidad de sus palabras y acciones.
Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que más cuesta trabajo. Utilizamos las "mentiras piadosas" en circunstancias que calificamos como de baja importancia, donde no pasa nada: como el decir que estamos avanzados en el trabajo, cuando aún no hemos comenzado, por la suposición de que es fácil y en cualquier momento podemos estar al corriente. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente... hasta que nos sorprenden.
Al inventar defectos o hacerlos más grandes en una persona, ocultamos el enojo o la envidia que tenemos. Con aires de ser "franco" o "sincero", decimos con facilidad los errores que comenten los demás, mostrando lo ineptos o limitados que son.
No todo esta en la palabra, también se puede ver la Sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social...), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres... En este momento viene a nuestra mente el viejo refrán que dice: "dime de que presumes... y te diré de que careces"; gran desilusión causa el descubrir a la persona como era en la realidad, alguna vez hemos dicho o escuchado: "no era como yo pensaba", "creí que era diferente", "si fuese sincero, otra cosa sería"...
Cabe enfatizar que "decir" la verdad es una parte de la Sinceridad, pero también "actuar" conforme a la verdad, es requisito indispensable.
El mostrarnos "como somos en la realidad", nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos, esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones,
En ocasiones faltamos a la Sinceridad por descuido, utilizando las típicas frases "creo que quiso decir esto...", "me pareció que con su actitud lo que realmente pensaba era que tal vez y con buena intención, opinamos sobre una persona o un acontecimiento sin conocer los hechos. Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones.
Para ser sincero también se requiere "tacto", esto no significa encubrir la verdad o ser vagos al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla (pensemos en cosas como: su modo de vestir, mejorar su lenguaje, el trato con los demás o la manera de hacer y terminar mejor su trabajo), primeramente debemos ser conscientes que el propósito es "ayudar" o lo que es lo mismo, no hacerlo por disgusto, enojo o porque "nos cae mal"; enseguida encontrar el momento y lugar oportunos, esto último garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.
En algún momento la Sinceridad requiere valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona.
La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.
Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia
QUE SIGNIFICA LA PALABRA SENSIBILIDAD
Antes de hablar de sensibilidad hay que distinguirla de la “sensiblería” que casi siempre es sinónimo de cursilería, superficialidad o debilidad. En realidad el valor de la sensibilidad es la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás.
Para comprender la importancia de este valor, necesitamos recordar que en distintos momentos de nuestra vida hemos buscado afecto, comprensión y cuidados, sin encontrar a ese alguien que muestre interés por nuestras necesidades y particulares circunstancias. ¿Qué podríamos hacer si viviéramos aislados? La sensibilidad nos permite descubrir en los demás a ese “otro yo” que piensa, siente y requiere de nuestra ayuda.
Muchas veces nos limitamos a conocer el nombre de las personas, incluso compañeros de trabajo o estudio, criticamos y enjuiciamos sin conocer lo que ocurre a su alrededor: el motivo de sus preocupaciones y el bajo rendimiento que en momentos tiene, si su familia pasa por una difícil etapa económica o alguien tiene graves problemas de salud. Todo sería más fácil si tuviéramos un interés verdadero por las personas y su bienestar.
En todas partes se habla de los problemas sociales, corrupción, inseguridad, vicios, etc. y es algo tan cotidiano que ya forma parte de nuestra vida, dejamos que sean otros quienes piensen, tomen decisiones y actúen para solucionarnos hasta que nos vemos afectados. La sensibilidad nos hace ser más previsores y participativos, pues no es correcto contemplar el mal creyendo que somos inmunes.
Podemos afirmar que la sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social. Con sentido común y un criterio bien formado, podemos hacer frente a todo tipo de inconvenientes, con la seguridad de hacer el bien poniendo todas nuestras capacidades al servicio de los demás.
Antes de hablar de sensibilidad hay que distinguirla de la “sensiblería” que casi siempre es sinónimo de cursilería, superficialidad o debilidad. En realidad el valor de la sensibilidad es la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás.
Para comprender la importancia de este valor, necesitamos recordar que en distintos momentos de nuestra vida hemos buscado afecto, comprensión y cuidados, sin encontrar a ese alguien que muestre interés por nuestras necesidades y particulares circunstancias. ¿Qué podríamos hacer si viviéramos aislados? La sensibilidad nos permite descubrir en los demás a ese “otro yo” que piensa, siente y requiere de nuestra ayuda.
Muchas veces nos limitamos a conocer el nombre de las personas, incluso compañeros de trabajo o estudio, criticamos y enjuiciamos sin conocer lo que ocurre a su alrededor: el motivo de sus preocupaciones y el bajo rendimiento que en momentos tiene, si su familia pasa por una difícil etapa económica o alguien tiene graves problemas de salud. Todo sería más fácil si tuviéramos un interés verdadero por las personas y su bienestar.
En todas partes se habla de los problemas sociales, corrupción, inseguridad, vicios, etc. y es algo tan cotidiano que ya forma parte de nuestra vida, dejamos que sean otros quienes piensen, tomen decisiones y actúen para solucionarnos hasta que nos vemos afectados. La sensibilidad nos hace ser más previsores y participativos, pues no es correcto contemplar el mal creyendo que somos inmunes.
Podemos afirmar que la sensibilidad nos hace despertar hacia la realidad, descubriendo todo aquello que afecta en mayor o menor grado al desarrollo personal, familiar y social. Con sentido común y un criterio bien formado, podemos hacer frente a todo tipo de inconvenientes, con la seguridad de hacer el bien poniendo todas nuestras capacidades al servicio de los demás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)